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La contención del riesgo sistémico: claves y desafíos

¿Qué es el riesgo sistémico y cómo se contiene?

El riesgo sistémico es la posibilidad de que un shock financiero o económico provoque la disfunción generalizada del sistema financiero, con efectos graves y persistentes sobre la economía real. Se distingue de los riesgos idiosincráticos porque afecta a múltiples instituciones o mercados de manera simultánea y genera canales de contagio que amplifican pérdidas, restricciones de crédito y caídas del empleo y la producción.

Características y fuentes del riesgo sistémico

  • Interconexión: los vínculos de crédito, derivados y relaciones de contraparte entre instituciones pueden propagar pérdidas a todo el sistema.
  • Concentración: la presencia dominante de unas cuantas entidades o productos implica que su quiebra podría alterar la estabilidad general.
  • Apalancamiento elevado: el uso excesivo de deuda intensifica las pérdidas cuando los precios de los activos disminuyen.
  • Escasez de liquidez: una retirada abrupta de depósitos o la paralización de mercados complica la obtención de financiación inmediata.
  • Retroalimentación macrofinanciera: el descenso en el valor de los activos debilita los balances, restringe el crédito y agrava la recesión.
  • Falta de transparencia y evaluación del riesgo: la existencia de instrumentos complejos o información desigual dificulta estimar la exposición real.

Canales de transmisión

  • Mercados: crisis en un segmento (por ejemplo, mercado interbancario o de bonos) que se extiende a otros activos por pérdidas y liquidaciones forzosas.
  • Institucional: quiebra o estrés de una entidad sistémica que obliga a otras a asumir pérdidas por exposición directa o reputacional.
  • Macro: choque financiero que reduce demanda agregada, inversión y empleo, provocando una recesión que a su vez deteriora balances.
  • Psicológico: pérdida de confianza que genera retiros de depósitos y ventas masivas.

Evaluación y métricas

Medir riesgo sistémico requiere combinar indicadores micro y macro. Entre los más útiles están:

  • Exposición interbancaria y redes de contrapartes, mediante análisis de redes.
  • Ratios de apalancamiento y de capital ajustado por riesgo.
  • Indicadores de liquidez: plazos de financiación, brechas de liquidez y diferenciales en mercados de repos.
  • Prima por riesgo soberano y spreads de crédito bancario.
  • Pruebas de resistencia globales que simulan escenarios adversos para calibrar pérdidas y necesidades de capital.

Ejemplos históricos para entender el fenómeno

  • Crisis financiera global 2007–2009: la exposición a activos hipotecarios de alto riesgo y la complejidad de productos financieros provocaron pérdidas masivas, quiebras bancarias y una fuerte contracción económica global. La quiebra de una entidad de inversión en 2008 fue un punto de inflexión que aceleró el contagio.
  • Reestructuración y rescate bancario en algunos países europeos (2010–2013): la combinación de vulnerabilidades bancarias y crisis de deuda soberana exigió intervenciones públicas y procesos de reestructuración para restablecer la estabilidad.
  • Choque de liquidez durante la pandemia (2020): la súbita caída de actividad y el shock sobre sectores clave provocaron tensiones financieras que fueron mitigadas por políticas fiscales y provisiones masivas de liquidez por los bancos centrales.

Instrumentos y estrategias para contener el riesgo sistémico

La contención combina prevención, mitigación inmediata y estructuras de resolución. Entre las herramientas principales:

  • Regulación microprudencial: requisitos de capital mínimo, colchones de capital y límites de apalancamiento para mejorar la resistencia individual de las entidades.

Política macroprudencial: instrumentos orientados a supervisar el funcionamiento global del sistema:

  • Colchón contracíclico de capital que se acumula en periodos de auge y se libera cuando la economía se debilita.
  • Colchón por riesgo sistémico destinado a entidades cuyo volumen o grado de interconexión implica una amenaza superior.
  • Limitaciones a la concentración de exposiciones y topes a la financiación de corto plazo.

Supervisión y pruebas de resistencia: situaciones desfavorables y una supervisión minuciosa que revelan puntos débiles y exigen estrategias de refuerzo.

Mecanismos de provisión de liquidez: los bancos centrales actúan como prestamistas de última instancia y aportan liquidez a instituciones solventes que atraviesan dificultades transitorias de financiación, utilizando operaciones de mercado abierto y diversas facilidades diseñadas para este fin.

Intervención en mercados: programas temporales de adquisición de activos o facilidades de crédito orientados a estabilizar los mercados y subsanar disfunciones.

Redes y coordinación entre autoridades: la cooperación entre los supervisores, los ministerios de finanzas y los bancos centrales se articula para garantizar reacciones ágiles y consistentes.

Sistema de resolución ordenada: esquemas para gestionar la resolución, provisiones destinadas a este fin y mecanismos que permitan reorganizar o cerrar entidades en crisis sin comprometer la estabilidad del conjunto del sistema ni depender obligatoriamente de rescates financiados con recursos públicos.

Protección de depósitos y comunicación: seguros de depósitos y políticas de comunicación para mantener la confianza y evitar pánicos.

Situaciones de contención y enseñanzas aplicables

  • En la crisis de 2008–2009, el respaldo mediante inyecciones de capital público y garantías sobre pasivos logró recuperar de forma provisional la confianza, aunque evidenció la urgencia de aplicar reformas que contuvieran posibles cargas fiscales elevadas.
  • Durante la crisis soberana europea, la instauración de mecanismos europeos de supervisión y resolución permitió definir con mayor precisión las reglas para gestionar entidades bancarias en dificultades.
  • En 2020, la combinación de una política monetaria muy expansiva, amplios programas de adquisición de activos y un sólido apoyo fiscal disminuyó el riesgo de un derrumbe sistémico; la provisión acelerada de liquidez resultó crucial para impedir interrupciones extendidas del crédito.

Recomendaciones para reducir vulnerabilidades

  • Fortalecer capital y liquidez: mantener colchones adecuados, incluida planificación para escenarios extremos.
  • Reducir complejidad y concentración: limitar exposiciones correlacionadas y mejorar transparencia en productos financieros.
  • Mejorar supervisión y pruebas de estrés periódicas: incorporar escenarios extremos y riesgos de mercado ilíquido.
  • Desarrollar marcos de resolución creíbles: asegurar que fallos se manejen con orden y con responsabilidad de los gestores y acreedores según corresponda.
  • Coordinar política macroeconómica y financiera: sincronizar medidas fiscales, monetarias y macroprudenciales para evitar efectos contraproducentes.
  • Preparación operativa en las empresas: planes de continuidad, diversificación de financiación y gestión activa del riesgo de liquidez.

El riesgo sistémico no es un accidente impredecible, sino el resultado de interacciones conocidas entre apalancamiento, liquidez, concentración y confianza. Su manejo exige un enfoque integrado: prevención mediante regulación y supervisión, mitigación rápida con liquidez y medidas de mercado, y un marco de resolución que minimice el coste público y preserve la función esencial del sistema financiero. Aprender de episodios pasados y adaptar herramientas a nuevas vulnerabilidades—como riesgos asociados a mercados no bancarios y a la tecnología financiera—es imprescindible para aumentar la resiliencia colectiva.

By Cochi Roldán Durán

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